Es normal ver el esfuerzo en cada organización por ponerse al de día en términos de innovación. No importa a qué se dedica, puede ser una empresa tecnológica, un banco, el estado y/o hasta un club de fútbol. Es que la innovación, al menos como concepto o palabra, llegó para quedarse un buen rato en la agenda de todos.

En nuestro recorrido con clientes y amigos vamos aprendiendo un sin fin de cosas. Vamos derribando mitos y descubriendo novedades en las prácticas e inconvenientes que las organizaciones van teniendo. El escenario es muy dinámico y se hace difícil mantenerse al día y pararse en meta verdades. No las tenemos, pero sí aprendimos algunas cosas que les queremos compartir:

Innovation theatre (El teatro de la innovación)

Muchos no tienen definido el problema o el punto de donde partir. Es que realmente no lo conocen. Corren con la angustia de que se están perdiendo de algo, y que están perdiendo por algo. Si bien no tienen una estrategia definida al respecto, ni siquiera un por qué, deciden invertir fortunas en “innovar”. Algunos crean departamentos de innovación para temas que nada tienen que ver con el core del negocio. Otros invierten en eventos que son muy alentadores mientras que transcurren, pero que nada dejan en el camino. Vimos compañías destinar pisos enteros de edificios al espacio de “innovación” donde el ambiente es genial, con mucho color y un aire descontracturado, pero con un impacto invisible en el negocio, y con empleados frustrados por el poco vuelo que tienen sus iniciativas. Esto es el teatro de la innovación y que no es común a todos pero sí lo que más encontramos, un gran “como si” que se ve genial pero que no es real.

Tener claro porque innovar es muy importante. Que existan objetivos concretos. Esto ayudará a entender en dónde poner el esfuerzo, si se realiza internamente o se busca solución por fuera. El impacto será grande, entonces si está bajo una estrategia con sentido será clave para tener un buen recorrido.

No toda innovación es tecnología

Otro de los errores habituales es que se entiende a la innovación como algo relacionado a la tecnología. La innovación no es una materia exclusiva de lo tecnológico. El concepto de “digitalización” es cada vez más resonante, y esto a veces confunde a los líderes en creer que innovación y digitalización es lo mismo, y se pone a la tecnología en el centro de la escena. Digitalización es involucrar a la tecnología para un mejor funcionamiento de una organización, pero como decimos, podemos innovar sin necesidad de involucrar tecnología.No es necesario pensar en robots, o en megaplataformas para proyectar la innovación, en hacer una aplicación o una plataforma. Es importante tener en cuenta que hay otras formas de innovar. Se puede ser muy innovador al reformular procesos internos, al desarrollar nuevos canales de comunicación o llegada, y mismo en propuestas de valor que en el negocio original eran impensados.

Todos estos caminos se pueden llevar adelante sin invertir un mínimo en tecnologías. Ese es el caso en Argentina del “Pacú Arrocero” que se produce en Chaco y otros lugares del NEA que tradicionalmente se produce arroz. Luego de la cosecha de arroz, se cría por varios meses, en el mismo lugar, el Pacú, para luego volver a la siembra del arroz. Esta rotación permite que los peces fertilicen el espacio, eliminando los depredadores naturales del arroz, y el rebrote que luego se da del arroz hace a la alimentación de los peces que se crían. Esto genera un ahorro considerable y una mejora en la producción. 

Querer bailar rock con zapatos de tango

“Culture eats strategy for breakfast, dijo Peter Drucker y reforzó  Mark Fields, Presidente de Ford. “La cultura se desayuna a la estrategia” y es así como muchas compañías pierden fortunas en sus aventuras de innovación.

Veamos: existe una buena estrategia con sentido en el negocio. Un plan muy claro y sobre todo un convencimiento general. Están los recursos y la decisión. Parece que todo marcha bien, pero … el mayor inconveniente se da con la cultura de la organización. Queremos bailar rock con los zapatos de tango, y este es el mayor problema y el más recurrente. Es en la gestión del CAMBIO que debemos enfocar antes de dar cualquier paso en falso. No todos están culturalmente preparados.

Hay cambios muy de raíz que se deben dar. Políticas de incentivo para escenarios de mucha incertidumbre por un lado, y aceptación del fracaso como arma fundamental hacia la innovación (porque el que tiene miedo a equivocarse pierde). Se necesita de jefes realmente alineados con la política hacia la innovación, comprometidos desde lo cotidiano, y no solo desde la ambientación de una oficina. Aceptar que el aspecto humano también debe estar a la altura. Hay competencias blandas que es necesario mejorar, como ser la comunicación y la confianza interna, desde los líderes hasta cualquier puesto, en general, desarrollar aptitudes que nos preparen para INTENTAR, FRACASAR APRENDER Y MEJORAR.

Se debe tener en cuenta que la educación tradicional ya no es capaz de preparar a los empleados para los escenarios que acontecen, entonces es la compañía la que debe garantizar, adentro o afuera, el entrenamiento de sus miembros en habilidades blandas y metodologías que los ayuden a estar a la altura, y tener preparado al equipo para la próxima jugada que aún no conocemos.

Como dije al principio de la nota, estas son conclusiones momentáneas que en breve pueden quedar viejas por la aparición de otras nuevas. Entonces me interesa saber tu opinión:

¿Estas de acuerdo con la nota?

¿Qué otros inconvenientes ves en los planes de innovación?

 

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